
Confianza es aquello que tenemos – ¡o no! – cuando las cosas salen mal, cuando el plan no funciona, cuando la barca se sacude en la tempestad. Confianza es lo que necesitamos en las crisis.
La confianza es un sentimiento y una actitud de vida, y también es una elección. Frente a la dificultad, siempre puedo elegir interpretar lo que sucede como un peligro o como un desafío. Puedo mirar lo que me sucede como una catástrofe, y transformarme en víctima; o puedo elegir mirarlo como una oportunidad de crecer y transformarme en protagonista.
Pensemos en un caso extremo, en ejemplos de vida como el que nos dejó Viktor Frankl, quien estuvo en un campo de concentración. En sus relatos cuenta que pudo observar personas que aún en las peores circunstancias elegían consolar a otros y compartir su mendrugo de pan. Esto es prueba evidente de que nos pueden despojar de todo, pero nunca nos quitarán la libertad de elegir nuestra interpretación frente a lo que nos sucede. Es un concepto que se repite en la historia. Epicteto, un esclavo greco-romano que vivió en el siglo I, dijo:

El Gran Secreto del éxito encierra una simpleza impresionante:
